Los hitos de Willme: de la prensa universal al zumo vertical

Cómo una idea técnica sentó las bases de la moderna tecnología de prensas Willmes

En la historia de Willmes hay numerosos avances técnicos que han tenido una influencia duradera en la viticultura. Uno de los mayores hitos fue el paso de la clásica prensa de semimembrana a un principio de prensado completamente nuevo: el exprimido vertical.

Este paso no sólo cambió el diseño de nuestras prensas, sino también la eficacia y la calidad del procesamiento de la uva. La idea surgió de una observación simple pero crucial: el zumo fluía con demasiada lentitud y esto ralentizaba todo el proceso de prensado en detrimento de la calidad del zumo.

La situación inicial: el tiempo de prensado y el flujo de zumo como cuello de botella

En la década de 1980, el principio básico de la mayoría de las prensas no había cambiado: La presión se transfería de un lado a otro. La parte de la masa directamente adyacente a los canales de zumo se exprimía rápidamente y se secaba enseguida. La capa interior, en cambio, permanecía húmeda, ya que la capa exterior seca bloqueaba el paso del zumo.

Para continuar el proceso, había que retirar la tela de la prensa, girar el tambor y volver a ejercer presión. Estos pasos mecánicos intermedios llevaban tiempo, suponían un esfuerzo adicional para el cultivo y prolongaban los ciclos de prensado.

El avance: canales de zumo verticales en la cesta de la prensa

La solución surgió de una pregunta fundamental: ¿cómo puede fluir el zumo de forma continua desde el interior del macerado sin que sean necesarios estos pasos intermedios?

La respuesta fueron unos canales de zumo verticales que atraviesan directamente la masa de uva. Esto crea nuevos canales de drenaje a partir de cada nivel de llenado, lo que permite que el zumo fluya más rápida y uniformemente.

Este desarrollo se plasmó en una patente que dividía físicamente el recipiente de prensado no sólo a lo largo del eje longitudinal, sino también en diámetro. El resultado: recorridos del zumo significativamente más cortos, descarga más rápida y un proceso de prensado continuo.

La prueba práctica: Más volumen de llenado a pesar de un cuerpo de prensa más pequeño

La prueba comparativa decisiva tuvo lugar en 1986. Se utilizaron dos prensas en las mismas condiciones:

  • Una prensa convencional con un cuerpo de 5000 litros de volumen

  • El nuevo diseño de Willmes con un volumen de compactador de 4000 litros

Ambas se alimentaron con la misma tasa de llenado, la misma vendimia y la misma velocidad de bombeo. El sorprendente resultado: mientras que la prensa de 5000 litros estaba llena con 8 toneladas de uva, nuestra prensa de 4000 litros era capaz de contener 10 toneladas, lo que supone un aumento de entre el 20 y el 25 por ciento.

La única explicación: el zumo fluía tan rápidamente que la masa de uva podía prensarse mucho más densamente sin ser prensada. Esto aumentó la cantidad neta de llenado y, al mismo tiempo, acortó el tiempo total de prensado.

Del prototipo a la producción en serie

El éxito del primer prototipo fue un punto de inflexión. En los años siguientes, seguimos desarrollando los canales verticales de zumo. El mayor reto era adaptar la tecnología a prensas más grandes manteniendo su eficacia y facilidad de limpieza.

Resultó que esta tecnología sólo funciona con una membrana que presione uniformemente en el centro desde todos los lados, un principio que se perfeccionó más tarde en la tecnología de doble membrana de Willmes.

Un principio que se mantiene

Lo que comenzó como una respuesta técnica a los largos tiempos de prensado es ahora un elemento central de nuestro principio de prensado. Los canales de mosto verticales garantizan una extracción más rápida, más limpia y con menos esfuerzo mecánico, una ventaja que se refleja directamente en la calidad del vino.

Una innovación supuestamente marginal se ha convertido en uno de los principales pilares de la moderna tecnología de prensas Willmes. Y demuestra que el progreso suele ser el resultado de una combinación de experiencia, observación y una clara visión técnica.

Conclusión: de la idea a la referencia vitícola

La introducción de los canales de mosto verticales no fue una casualidad, sino el resultado de un análisis coherente y de un trabajo práctico de ingeniería. Este hito es un ejemplo de cómo Willmes no solo desarrolla innovaciones, sino que las optimiza hasta que marcan una verdadera diferencia en la viticultura.

Hoy en día, los viticultores de todo el mundo se benefician de este principio y, por tanto, de un desarrollo que tuvo su origen en una pregunta sencilla pero crucial: ¿cómo podemos extraer el zumo de la uva de forma más rápida y cuidadosa?